Lavanda: un susurro de calma entre hojas y pétalos
Me senté con un manojo de lavanda, traída directamente de esos campos franceses llenos de sol, con el tiempo se seco, y su aroma era tan calido y relajante , flotaba en cada habitación que quise inmortalizarlo en una foto. Queria capturar esa sensación que su aroma me regalaba: la de susurrar historias antiguas, ecos de tiempos donde la vida se vivía con pausa, donde el silencio no era vacío, sino un espacio para reencontrarse con uno mismo . Un espacio de introspección, donde cada respiración se siente como un regreso a casa. La lavanda ha sido testigo de siglos de calma y rituales. Los antiguos egipcios la usaban para perfumar templos y preparar baños que celebraban el cuerpo y el espíritu. En Roma, se añadía a las aguas de relajación, mientras los ciudadanos pausaban su ritmo acelerado para reconectar con su respiración y su presencia. Más tarde, en la Europa medieval, se colgaba en ventanas y se llevaba en pequeños saquitos: no solo para purificar el aire, sino...

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