A veces las palabras de los manuales pesan como piedras.
“Antigüedad clásica. Edad Moderna” etiquetas elegantes, ordenadas, pero que dejan afuera millones de voces.
Cuando repetimos esa historia, sin darnos cuenta, reproducimos una herida: la idea de que lo occidental es el centro, la medida, la vara que decide qué vale y qué queda en los márgenes.
Pero si bajamos el libro al cuerpo, algo más profundo se abre.
Recordamos que antes de las academias hubo cuevas encendidas, fuego compartido, rituales que sostenían el misterio.
Antes del derecho romano ya existían leyes no escritas: las del río, las del bosque, las del clan. Antes de los filósofos, ya hablaban los chamanes, las sanadoras, los ancianos que sabían leer la piel del cielo.
La historia, tantas veces usada como herramienta de poder y dominación, nos enseña a mirar hacia arriba: imperios, grandes nombres, vencedores.
Y como folcklore queda lo que es RAIZ: semillas, calendarios que nacen de observar la luna y escuchar el pulso de la Tierra.
Pero la humanidad no fue una sola línea recta. Fue, y sigue siendo, un jardín inmenso de saberes.
Cada cultura sostuvo su propia forma de hablar con el tiempo, con los dioses, con la vida.
Cuando honramos a Egipto, Mesopotamia, África, los pueblos indígenas, las civilizaciones del Indo y los sabios de Asia y de América, no le quitamos brillo a Grecia o Roma. Solo devolvemos equilibrio.
La historia deja de ser una vara rígida y se vuelve un mandala: un tejido de memorias, de calendarios, de caminos espirituales que se entrelazan.
Y ahí empieza la sanación. Porque al reparar la historia, también reparamos algo en nosotros: la sensación de pertenecer a una humanidad más amplia, más antigua, más sagrada.
Hoy, en este fin de año del calendario gregoriano, tan festejado, te propongo deternete y mirar.
Este calendario que usamos hoy nació de una necesidad concreta: corregir los desfases del calendario juliano impuesto por Roma, que servía a la organización de los impuestos, los tributos y la vida administrativa del Imperio.
Antes, otras civilizaciones, tenían sus propios sistemas: los egipcios observaban la estrella Sirio para predecir la crecida del Nilo, los mesopotámicos organizaban los meses según la Luna y las cosechas, y cada sociedad adaptaba el tiempo a sus necesidades, a su ritmo y a su conocimiento. Porque el centro de la vida siempre fueron las cosechas, cuando los pueblso se volvieron sedentarios, ya que , implicaba, la supervivencia.
Tampoco el calendario gregoriano está tan alejado de eso, en realidad era un metodo para asegurar la "supervivencia" de Roma a través de la recaudación de impuestos.
Pero en los últimos siglos se perpetuo esta idea , nos dijeron que aquí termina un año y empieza otro, que así se cuenta el tiempo... y obedecimos. Pero por debajo late otro calendario que no aparece en los manuales y hoy quiero integrar, hoy te traigo algo hermoso, al menos para mi, sobre todo porque creo que, HISTORICAMENTE, tiende un un puente , donde la antiguo y la clasico o moderno se fusionan y esto es la NÚMEROLOGIA PITAGÓRICA . Que no es solo esoterico, (y siento que casi me excuso, diciendo esto, como si fuera mala palabra y ahi me doy cuenta del peso del manual y de la academia pero bueno es un sentir que también quiero compartir) es sabiduria ancestral , no transmitida por la academia.
Te cuento un poco más , la escuela de Pitágoras, filósofo y matemático de la Grecia antigua, nacido en Samos alrededor del 500 a.C. fue puente ya que combinaba matemáticas, geometría, música, astronomía y espiritualidad, conectando el conocimiento racional con los saberes del alma y las tradiciones ancestrales.
Los números no eran simples cantidades, eran vibraciones, símbolos del cosmos y del alma, un lenguaje para comprender los ciclos de la vida y de la existencia.
Pitágoras incorporó conocimientos de tradiciones muy antiguas, algunas incluso asociadas con civilizaciones como Egipto o según la leyenda la "Atlántida".
Para él y sus discípulos, estudiar los números era estudiar la armonía universal: cada número, cada ciclo, tenía un significado profundo y podía reflejar patrones de cierre y comienzo, como los que observamos en la vida y en la naturaleza.
Por eso, al hablar de fin de año, sobre todo este 2025 gregoriano que se nos va , podemos usar la númerología pitagórica como base teorica de interpretación y entender que esta sumatoria nos habla de un Año 9, lo cual a nivel vibracional implica un momento de cierre, liberación y agradecimiento.
En cambio el 2026 , será un Año 1 y eso a nivel vibracional númerologico marca nuevos comienzos, semillas que germinan y caminos por abrir.
Me gusta apoyarme en bases teoricas no tradicionales y "aceptadas" academicamente , porque creo que peuden aportarnos mucho más, como espejo, como acompañamiento, como lenguaje simbólico , para reinterpretar la historia e incorporar una variante muy valiosa a nivel conciencia, y eso es lo que deberia darnos la educación, CONCIENCIA , para ayudarnos a comprender los ciclos de la existencia y a alinearnos con ellos. Para empoderarnos y crecer individual y colectivamente , no solo para sostener la recaudación y la supervivencia.
Entonces volviendo....cada 9 años algo se cierra, como una planta que entrega su última flor antes de volver a la raíz. El año 9 no es catástrofe, es otoño sagrado.
Es el momento de preguntarnos:
qué ya cumplió su misión?
qué ya no necesita seguir?
qué podemos agradecer y soltar?
Y así, en silencio, se prepara el 1, germinando como una semilla que escucha el futuro.
Hoy, es el momento de rescatar conocimientos vedados que antes eran privilegio de nobles o sacerdotes. Sin quedarnos encerrados en lo tradicional , lo academico respetado , lo aceptado como verdad unica e irrevocable. Teneindo presente que la educación no es solo transmitir información; es un puente que nos conecta con la memoria de los pueblos, con los saberes ancestrales y con nuestra propia vida.
Toda esa sabiduria que nos permite comprender qué festejamos cuando festejamos, por qué ciertos días, ciclos y rituales tienen significado más profundo que la fecha marcada en el calendario.
Y estoy contenta de poder acercarte hoy esto, esprando que te interese tanto como a mi, porque la historia esta llena de huecos, que cuando uno se adentra descubre mundos... y hoy gracias al universo la "ciencia" empieza a corroborar con el "metodo cientifico", sabiduria ancestral ya elaborada y comprendida por civilizaciones muy sabias hace miles de años, me atrevo a decir.
Entonces nos deseo un cierre de año 9 bendecido , agradeciendo todo , todito para recibir livianos el año 1, para sembrar con intención.
Que cada espacio de aprendizaje sea un jardín, no solo un manual; una ventana abierta al mundo, un recordatorio de que la verdadera educación es libertad y conciencia.
Y ya finalizando ... te deseo uan bella selección, limpieza , siembra y nutrición , para que este nuevo ciclo nazca con fuerza, claridad y propósito. Escribí y quemá lo que ya no va, deja espacio, dejemos espacio...porque todos somos uno :)
te abrazo,
Desde el caldero humeante de la Historia
Belu
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